
Un barco
entre los pinos.
Arquitectura y calma a pocos minutos del mar.
Varada en las faldas de la Breña

Hace más de treinta años, un arquitecto alemán encontró un claro entre los pinos para construir una casa abierta. Líneas rectas, espacios luminosos y una relación directa con la naturaleza definieron desde el inicio su carácter. Casa iLsa nació con una idea sencilla y coherente: habitar en calma. La descubrimos por azar y desde entonces seguimos valorando la continuidad que nos ofrece entre el interior y las sombras del jardín. Con el tiempo hemos hecho cambios para volverla mas cómoda, pero siempre respetando esa idea original.
La Casa
Pensada para disfrutar sin prisas, en la que el tiempo parece ir un poco más despacio; en un entorno tranquilo, perfecta para desconectar y tener esa sensación de independencia que tanto se agradece en verano.
El dormitorio principal está en la planta de arriba, con su propio baño y una terraza privada abierta al pinar de la Breña. El de los niños, en la planta baja, cuenta con una bonita librería que invita a tumbarse a leer, a inventar historias o simplemente a tener su propio rincón.
Todas las estancias tienen salida directa al jardín, así que puedes entrar y salir constantemente, vivir descalzo con las puertas abiertas y sentir que la casa y el exterior forman parte de lo mismo. Hablamos de un jardín, amplio y privado, con un hermoso drago y dos palmeras, ideal para leer, tomar el sol o compartir una comida tranquila en familia a la sombra de los pinos.
La casa se completa con una cocina office muy práctica y un salón fresco que también se abre al jardín.

De paseo

A la casa se llega por un camino sin asfaltar desde el que ya se ve el Parque Natural de la Breña, con sus pinos piñoneros y enebros marítimos. Por la salida trasera del jardín se accede directamente a él.
El Sendero del Acantilado pasa justo por detrás. Son siete kilómetros que recorren la costa entre la playa de la Hierbabuena y Los Caños, sobre el acantilado del Tajo. La playa de los Castillejos está a menos de diez minutos andando. Más allá, pero a menos de media hora, las playas del Faro flanquean el cabo de Trafalgar y su tómbolo.
